Crónicas/Encuentro con Senegal

Día 4: Nos disfrazamos de guiri por un día.

El despertar fue clásico como el campeón: 7:30 en planta, desayunar y vestirse rápido que tenemos que coger el toubabmóvil.

Primero fuimos a la asociación de las mujeres juristas y tristemente no había ninguna jurista, pero la secretaria estaba muy preparada e informada y nos concedió una entrevista bastante interesante, además nos dio folletos informativos con datos de la asociación.

Tras la entrevistas, nos dirigimos hacia el puerto para coger el barco para Goreé y coger el barco de las 11, o eso creíamos. El tráfico en Dakar es como los coches locos, solo que los coches locos al menos tienen música guay. Salimos con tiempo de sobra pero como hasta las rotondas tienen atascos, llegamos a las 11:15 y el barco ya se fue sin nosotros. Era hora del plan B forzado.

Decidimos ir a Sandaga, que es un mercado de casi todo, para hacer tiempo hasta las 12:30 que salía el otro barco. En Sandaga queríamos comprar regalos, y bien que Pablo se jartó. En Senegal hay muchos vendedores ambulantes que te cogen por banda y cuesta zafarte de ellos. Pablo fue atacado por esta especie de depredador comercial y tras un rato acabó comprándole unas camisetas. Pero no fue lo único, la fiebre pulseríl pudo con él y acabo aflojando billetes para comprar pulseras para él, su familia, la familia del vecino de la derecha, la familia del vecino de la izquierda y mi pozo. Ea mi pozo. Con respecto a los demás, fuimos más razonables e hicimos pequeñas compras (en ese momento).

A las 12 nos dirigimos al puerto, pero como no había pasos de cebra, Jean Marie tuvo que desvelar su identidad de Magneto para parar los coches de la carretera.

Por fin estábamos en el barco y tras unos minutos pudimos ver de lejos la isla de Goreé. Las casas rojas y amarillas destacaban con el mar azul lo cual invitaba a levantarse para echar unas cuantas fotos. La isla era muy muy muy bonita y dimos un tour por la isla (que mide 900m por 300m que tampoco es mucho) y había de todo: iglesias, mezquitas, colegios, centros de salud, vacas, ovejas, artistas… y no podía faltar un campito de futbol para los chavales isleños.

Dejamos nuestras pertenencias en una casa del barrio (donde más tarde comeríamos) y nos fuimos a la playa, lo típico que haces un día de diciembre cuando estás aburrido. Con la salitre del mar y los hombros doraitos vuelta y vuelta nos fuimos a comer hasta cebarnos, y se truncaron los esquemas. La salida de la isla estaba planeada para las 3, pero íbamos a coger el de las 4 y media porque habíamos llegado tarde y claro no íbamos a estar menos tiempo. ¿Qué pasó? Que a las 16:26 no nos daba tiempo a ver la casa de esclavos y coger el barco de las 16:30, así que decidimos ver la casa de esclavos y salir a las seis.

La casa te cortaba el estómago. Podría dar detalles pero si lees esto tienes un 95% de posibilidades de conocer a alguien del viaje, pídele a él o ella que te explique las brutalidades que hacían en la casa, porque se que hay gente que leerá esto que no le será agradable ver tantos datos crueles, aunque los recomiendo para concienciarte. Lo dejo a elección del lector. A la salida de la casa, quisimos ir a comprar cuadros  a los artistas de Goreé, y cayeron creo que tres lienzos bastante chulos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s